Lo esotérico
Esotérico. Espiritual. Oculto
Del esoterismo ingenuo al conocimiento
En diálogo con uno de los miembros de su grupo cercano, y ante la inquietud “que va a quedar de todo esto….”, Rudolf Steiner responde: “Quedará mi Filosofía de la Libertad…” Eso nos presenta la relevancia del texto, quizás más importante -en mi opinión-, en el desarrollo del conocimiento para la humanidad, en lo que respecta a un cambio de paradigma (o al menos el que sienta las bases para que este desarrollo no se corrompa). -Si bien, aún espera ser descubierto en sus maravillosa y plena potencia…- Deberán pasar 68/69 años hasta que Kuhn proponga sus revoluciones científicas1, empezando así a descorrer(se) un rígido velo que limita y cercena las fuerzas del conocimiento. La matriz materialista podría comenzar a ceder en sus límites…
En su Filosofía de la Libertad (FdL), el Dr. Steiner nos presenta un diálogo minucioso con las tendencias de su época, desde este lugar es que el realismo ingenuo; el idealismo crítico; el realismo transcendental… como vertientes de un abordaje dualista en la interpretación de la realidad, se contraponen a la posibilidad de un monismo concreto y real, que mediante el proceso del pensar lleva a la correcta interpretación de la realidad, teniendo -al final de este camino-, al ser humano como artífice de su destino. Esta mención a la FdL es sólo a mero fin ilustrativo, y como marco de interpretación del juego de palabras presente en el título. Guiño de simpatía a la obra de Steiner.
Más, no por ello, no nos es imposible considerar una versión ingenua, y en contra de lo que el mismo Steiner ha comentado innumerables veces (no crean lo que digo, compruébenlo) en todo lo que la Antroposofía presenta como contexto y fundamento de su ideas: el Mundo Espiritual. Es allí en donde lo esotérico, lo oculto surge, muchas veces no como instancia de comprensión, sino como mera -y por momentos descarriada- fabulación, y muy lejos de esta mirada steineriana de una concreta ciencia de lo espiritual… ciencia humana, o como ya hoy podemos llamarla en el contexto académico: -ciencia- de las Humanidades, o de lo Humano2. ..
De lo simple a lo complejo
Haciendo un poco de retrospectiva en la tarea de escribir estas líneas… Llega hasta mí el sentir de que es innegable cómo Rudolf Steiner ha sido no ya sólo precursor, adelantado, o innovador en su enfoque epistemológico…. sino a su vez, se presenta en forma patente el “estado de soledad intelectual” al que se vio expuesto. De ahí la deuda que debemos hoy saldar -según creo-, de tener una correcta y completa lectura de sus ideas. Es un desafío desde el pensar contemporáneo, sea este académico o no… poder tender este puente tan preciado que necesitamos, para valorar lo espiritual en su correcto sentido.
Volviendo entonces a nuestro tema. En Ciencia Oculta3 ya plantea la cuestión esotérica de un modo llano, y simple. Sin misticismo, y accesible a quien con labor, y orientado desde estas ideas -las de la Antroposofía, y desde el fundamento de Rudolf Steiner-, quiera emprender el camino. Veamos algunas menciones que considero importante tener presentes, para una correcta valoración de lo “oculto”. En una aguda nota al inicio del primer apartado se detalla:
El término “ciencia oculta”, como lo usó el autor en ediciones anteriores de este libro, ha sido impugnado4 por la razón de que una ciencia no puede ser “algo oculto” para nadie, lo que sería cierto si se tomara en este sentido. Pero no es éste el caso. Así como la ciencia de la Naturaleza no puede llamarse “natural” en el sentido que por “naturaleza” pertenezca a todos, tampoco considera el autor que la ciencia oculta sea ciencia “escondida”, sino simplemente tiene que ver con lo no revelado, lo oculto en los fenómenos del mundo para los métodos ordinarios de percepción: es una ciencia de los misterios, de los misterios manifiestos, ciencia que no es un secreto para nadie que la busque por los medios apropiados.5
Asímismo, en el prefacio de la XVI edición del libro, Steiner, reafirma:
La ciencia oculta es la ciencia de lo que ocurre “ocultamente“, en el sentido de que no se percibe lo oculto en la naturaleza exterior, sino ahí hacia donde se orienta el alma cuando se dirige al espíritu: “ciencia oculta” es, pues, lo contrario de ciencia natural…
“Allí a donde se orienta el alma…” Un nuevo paradigma comienza a surgir… el idealismo, descubre y encuentra sus fuerzas en el pensar a través de Rudolf Steiner.
También en sus conferencias pedagógicas, sitúa las fuerzas invisibles del desarrollo humano posibles de ser captadas en su “efectividad”, mediante la observación del desarrollo del niño -no hay duda de que los niños crecen. ¿Podría esto ser objetado?…-, como las generadoras de la capacidad cognoscible desarrollada:
[…] En tres etapas, a través de la Imaginación, la Inspiración y la Intuición, accedemos al Mundo Suprasensible. Estos poderes no emplean nada anormal, sino que en realidad son lo más normal de todas las cosas, a saber, las fuerzas del desarrollo humano sano desde el nacimiento hasta los veinte años. Estas fuerzas están entonces en barbecho, pero podemos hacerlas surgir de nuevo. Cuando ya no se ocupan de formarnos, podemos utilizarlas para abrirnos al Mundo Espiritual.6
Será un desafío poder escribir sobre el proceso de conocimiento en donde podamos aproximarnos, quizás, a la Imaginación; la Inspiración; y la Intuición, como capacidades plenas del ser humano en su desarrollo evolutivo… Pero, volvamos a Ciencia Oculta, en sus primeros párrafos, tenemos detallado el sentido de lo “oculto”, y en tácitamente, delineado el trabajo que nos espera en el camino de la Antroposofía:
Para el contenido de este libro se empleará un antiguo término: Ciencia Oculta. Este término puede despertar en diversas personas de la época actual sentimientos del carácter más opuesto: repelente para muchas, provocando burlas en otras, o bien sonrisas de lástima y tal vez desprecio. Estas personas se imaginan que el modo de pensar así designado puede estribar solamente en sueños fantásticos y ociosos; que tras una “pretendida” ciencia sólo puede encubrirse el impulso para renovar toda clase de supersticiones justamente esquivadas por quienes se han impuesto el “verdadero método científico” y el “genuino afán de conocimiento”. En otras personas, este vocablo conducirá a imaginarse que, a través suyo, puede adquirirse lo que no es posible por otros caminos, y hacia lo cual, según su predisposición, se sienten atraídas por una profunda ansia interna de conocimiento o por la curiosidad sublimada del alma. Entre estas opiniones tan diametralmente opuestas, existen todos los matices posibles de estados intermedios de repudio o aceptación condicional, relacionados con las distintas interpretaciones a que dan lugar las palabras “Ciencia Oculta”. No hay que negar que, para muchos, tienen un sonido mágico: parecen satisfacer una pasión fatal por el conocimiento de un algo “ignoto“, misterioso y aún oscuro, que no puede conquistarse de manera natural, ya que muchas personas no desean satisfacer las ansias más profundas de su alma mediante algo que pueda ser claramente entendido. Están convencidas de que, además de lo naturalmente cognoscible, ha de existir algo en el mundo que se substrae a toda cognición, y en forma extrañamente paradójica, de la que no se dan cuenta, rechazan, para sus ansias más profundas de saber, todo lo “conocido“, y sólo están dispuestas a aceptar lo que no pueda decirse que sea cognoscible por medio de la investigación conforme a la Naturaleza.
Al hablar de “Ciencia Oculta“, sería conveniente tener presente el hecho de que nos vemos confrontados con interpretaciones erróneas, causadas precisamente por este tipo de defensores de una ciencia de este género, defensores que, en realidad, no luchan por alcanzar el conocimiento, sino su antítesis.
Esta obra se dirige a lectores que, firmes en su imparcialidad, no se dejan despojar de ella sólo porque, por diversas circunstancias, una palabra suscita determinados prejuicios. No nos ocuparemos aquí de un conocimiento que, en uno u otro aspecto, haya de considerarse como “secreto“ y, por tanto, accesible únicamente a ciertos individuos por un favor especial del destino. Haremos justicia al empleo de este término, en el sentido que aquí se usa, si consideramos lo que Goethe se propone cuando habla de los “misterios manifiestos” en los fenómenos del Universo: se considera como contenido de un conocimiento suprasensible, lo que en ellos permanece “oculto”, es decir, no manifiesto, cuando se les capta sólo por medio de los sentidos y del entendimiento a éstos ligado.
Obviamente, lo que aquí se entiende por ciencia oculta no es ciencia para el que considere “científico“ solamente lo que se revela a través de los sentidos y mediante el intelecto a su servicio. Sin embargo, si tal persona quisiera comprenderse a sí misma, debería reconocer que rechaza la ciencia oculta, no con base en una comprensión bien fundamentada, sino obedeciendo un mandato que surge de su apreciación puramente subjetiva.7 8
Por lo tanto, no hay fantasmagoría clarividente, sino sano esfuerzo de comprensión que se sustenta en las fuerzas del pensar. Debemos corrernos del sentido materialista -y entendiendo correctamente a Steiner-, abogar por un estrato real y vivo (espiritual) de desarrollo y desenvolvimiento de estas fuerzas, al cual es posible acceder en forma atinada a nuestro estado evolutivo, desde las capacidades de nuestro pensar. No es esoterismo, ni visión clarividente en un sentido fascinador, sino plena capacidad humana de conocer el mundo.
En 1913, ya habiendo transitado una primer etapa de su trabajo, y coincidiendo una nueva edición de Ciencia Oculta, en una conferencia en Londres menciona:
Vamos a hablar, en primer lugar, de ese reino de la aspiración del hombre que en su forma verdadera y original no puede ser descrito en ningún lenguaje humano, sino sólo en el lenguaje del pensamiento, me refiero al reino de la Ciencia Oculta.9
Este proceso de conocimiento, quedará poder abordarlo en próximas notas…
T. Kuhn; ‘La estructura de las revoluciones científicas’. 1962. ↩︎
Desde hace años, y fundamentalmente en el medio académico anglosajón, se habla de las Humanidades en relación a las disciplinas que involucran estudios sobre la sociedad, cultura y las incumbencias de lo humano … término que incluso se puede rastrear hasta la Antigua Grecia. En relación a la Antroposofía, la traducción literal del Término Geisteswissenschaften de la tradición idealista alemana, y que Steiner toma de Dilthey es ciencias humanas, más debido a la influencia de la traducción de obras y cierta transliteración desde el inglés, el Science of Spirit de las pulicaciones en inglés se estableció… Hecho que confunde para quienes se acercan inicialmente a la Antroposofía, con cierto recorrido académico. Sea esta nota un llamado a poder ir utilizando el término Ciencia Humana, como sinónimo, y en lo relacionado a la Ciencia Espiritual. ↩︎
“Ciencia Oculta”. O “Ciencia Oculta, un bosquejo”, según la edición. GA 13. ↩︎
”…impugnado”: En lo personal, sorprende por momentos el infantilismo mediante el cual la crítica se ha ejercido… Como también la tergiversación, y la explícita violencia, en ocasiones… ↩︎
Op. Cit. ↩︎
Stutgart. 24 Septiembre; 1919. GA 297. ↩︎
Ciencia Oculta. GA 13. ↩︎
La apreciación de lo subjetivo, en la ciencia… adelanta en Steiner 70 años. O mejor dicho.. Pasaron 70 años de método científico, para que pudiese volver a reencontrarse en los intersticios del conocimiento -y agracias a durísimas batallas de destinos personales-, alguna veta de la prevalencia de lo subjetivo, más desde vertientes materialistas e históricas… Muecas e ironías que en el S. XX han prevalecido… ↩︎
Londres. 1 de Mayo; 1913. (GA 152) ↩︎